Los baños de bosque y el mindfulness pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud. ¿Por qué?. Los expertos dicen que el “trastorno por déficit de naturaleza” es una aflicción moderna. Cada vez más, vivimos en ciudades, pasando muchas horas en espacios cerrados y con una adicción creciente a innumerables dispositivos electrónicos. ¿Cuándo estamos en contacto con la naturaleza?

Si nos observamos y tomamos consciencia de las necesidades que surgen desde nuestro interior, quizás validemos lo que desde hace mucho tiempo reconoce la ciencia y es que los seres humanos tenemos una necesidad biológica de conectarnos con la naturaleza. Hace unos 20 años, el biólogo estadounidense E. O. Wilson señaló que los seres humanos están «programados» para conectarse con el mundo natural y que estar en la naturaleza tiene un efecto profundamente positivo en la salud humana.

El impacto beneficioso de la naturaleza es indiscutible y aunque cualquier tipo de naturaleza puede mejorar nuestra salud y felicidad, hay algo especial en estar en un bosque.

LA HISTORIA DE LOS BAÑOS DE BOSQUE

El médico e investigador japonés Qing Li, autor del libro: “Forest Bathing: How Trees Can Help You Find Health and Happiness”, dirige una organización llamada Sociedad Japonesa de Medicina Forestal, que promueve la investigación sobre los efectos terapéuticos de los bosques en la salud humana y educa a la gente sobre la práctica de los baños forestales.

Japón es un país muy boscoso, pero también urbanizado, y Tokio se describe como «la ciudad más poblada del mundo». No es de extrañar que “los baños de bosque” o shinrin-yoku, comenzaran allí.

El baño de bosque implica caminar lentamente por un bosque, asimilar la atmósfera a través de todos los sentidos y disfrutar de los beneficios que se derivan de tal excursión.

Pero los “baños de bosque” no es algo muy reciente. En 1982, Japón lanzó un programa nacional para fomentar los baños de bosque, y en 2004, se inició un estudio formal del vínculo entre los bosques y la salud humana en Iiyama, Japón, un lugar particularmente conocido por sus frondosos bosques verdes. Ahora, cada año más de 2,5 millones de personas caminan por esos senderos forestales como una forma de aliviar el estrés y mejorar la salud física y emocional.

 

EL PODER CURATIVO DEL BOSQUE

Después de años de estudio, Li descubrió que pasar tiempo en un bosque puede reducir el estrés, la ansiedad, la depresión y la ira; fortalecer el sistema inmunológico; mejorar la salud cardiovascular y metabólica; mejorar los patrones de sueño e impulsar el bienestar general.

«Dondequiera que haya árboles, estamos más sanos y felices», escribe Li.

Para sentir sus beneficios, no es necesario hacer ejercicio. No necesitamos ascender una montaña ni correr por un bosque, se trata simplemente de estar en la naturaleza. Conectar con ella.

Según dice Li, los secretos para la salud de los árboles parecen residir en dos cosas: la mayor concentración de oxígeno que existe en un bosque, en comparación con un entorno urbano, y la presencia de sustancias químicas vegetales llamadas fitoncidas, aceites naturales que forman parte del sistema de defensa de una planta contra bacterias, insectos y hongos. La exposición a estas sustancias, puede tener beneficios medibles para la salud de los seres humanos. El estrés fisiológico se reduce, por ejemplo, y se reducen tanto la presión arterial como la frecuencia cardíaca. Los árboles de hoja perenne (pino, cedro, abeto y coníferas) son los mayores productores de fitoncidas, por lo que caminar en un bosque de hoja perenne parece tener los mayores beneficios para la salud.

 

MINDFULNESS EN LA NATURALEZA

Practicar mindfulness en la naturaleza nos aporta los beneficios de la atención plena y los beneficios de estar en un ambiente sanador como es la naturaleza.

Además de dejarnos envolver por un entorno natural, podemos llevar de forma intencional el mindfulness a la experiencia. Elegir salir del piloto automático (en el que continuamente estamos interpretando, juzgando, comparando, etiquetando, valorando…y sufriendo por ello) y estar presentes en el aquí y el ahora, con una actitud de amable aceptación. Conectar con la naturaleza con presencia nos abre a nuevos descubrimientos interiores.

 “Todo en la naturaleza –cada flor, árbol, y animal- tiene importantes lecciones que enseñarnos…”   ECKHART TOLLE

Cultivar la consciencia en silencio, en quietud, a merced del ritmo de la propia naturaleza puede tener unos resultados profundos y palpables. Nos brinda oportunidades para experimentar tranquilidad, descanso, relajación, calma, claridad y apertura en nuestra práctica de mindfulness y también en nuestras vidas. Nos invita al autocuidado.

“La naturaleza puede llevarte a la quietud. Ese es su regalo para ti”   ECKHART TOLLE

CÓMO COMBINAR LOS BAÑOS DE BOSQUE CON EL MINDFULNESS

Los efectos positivos de combinar los baños de bosque con el mindfulness pueden sentirse a partir de 5 o 10 minutos, pero si puedes estar más tiempo en contacto con la naturaleza, horas incluso, es todavía mejor.
Para combinar los baños de bosque con el Mindfulness podemos seguir los siguientes pasos:

 

1. Encuentra un lugar 

Dependiendo de dónde te encuentres, busca una zona de naturaleza. Quizás tengas la posibilidad de estar en un bosque natural, pero si no es así, puedes encontrar un área verde, como un parque urbano o un sendero cerca de un río urbano. Puede ser una zona agrícola o una reserva natural. Puede ser un paraje de playa, montaña o meseta.
“Deja que tu cuerpo sea tu guía. Escuche a dónde quiere llevarlo”, dice Qing Li. Quizás sientas que necesitas claros soleados, o a lo mejor prefieres lugares más sombríos. Escucha tu propia sabiduría.

 

2. Conecta con tu estado interior

Presta atención a cómo te sientes en ese momento… con aceptación, con curiosidad, sin querer cambiar nada. ¿Cuál es tu estado mental actual? ¿Cuál es tu estado emocional? ¿Cómo percibes tu cuerpo?  ¿Te sientes con estrés? ¿Cuál es tu nivel de energía?.

 

3. Involucra todos tus sentidos

“Deja que la naturaleza entre por tus oídos, ojos, nariz, boca, manos y pies”, dice Li. Escucha, huele, toca y mira activamente, con presencia, con atención plena. «Bebe el sabor del bosque y libera tu sensación de alegría y calma».

 

4. No te apresures

Se recomienda caminar lentamente al principio. Se puede practicar mindfulness caminando. Mientras caminamos de manera consciente, podemos prestar atención a nuestra respiración, la observamos en su fluir, sintiendo el aire que entra y el aire que sale de nuestro cuerpo. Podemos conectar con las plantas de nuestros pies y su contacto con la superficie del suelo, incluso con los pies descalzos. Sentir nuestras piernas al caminar…los músculos que se mueven, los movimientos de nuestros brazos… podemos sentir el aire en la cara… el sol que nos acaricia…

 

5. Haz alguna parada y realiza actividades

A lo largo de la experiencia en la naturaleza, quizás puedas observar más detenidamente algunas flores y plantas, estudiar los insectos o pequeños animales que encuentres, tomar un picnic de manera consciente o hacer alguna foto de algo que te haya llamado la atención. En conexión con el presente, vives cada preciso instante como algo único y especial.

 

6. Aprecia el silencio

En la vida urbana sufrimos de ruido constante. Quizás hayas podido encontrar un área boscosa o natural libre de sonidos producidos por humanos. El silencio es reconstituyente y un bosque puede tener su propio sonido curativo: el susurro de las hojas al ser mecidas por el viento, el gorboteo del agua en un arroyo, el canto de los pájaros. Pasa unos momentos tranquilos en silencio, quizás sentado o sentada, sin moverte, practicando mindfulness en los sonidos con los ojos cerrados.

Podemos escuchar el entorno, sin etiquetar los sonidos que nos lleguen, sin aferrarnos ni rechazar nada en particular. Dejamos que los sonidos lleguen y se vayan…conectando con la impermanencia. Si llegan pensamientos, reconducimos amablemente nuestra atención a los sonidos de la naturaleza…o quizás simplemente nos fundamos con el silencio que habita en medio de ella.

Cuando nos conectamos con la naturaleza, recordamos que somos parte de un todo más grande. Que formamos parte de ese cielo, de esos árboles, de la vida que nos rodea… podemos quizás sentir unión y plenitud.

 

7. Conecta con la gratitud

Cuando vayas a dar por finalizada la experiencia, puedes conectar con la gratitud. Primero, quizás puedes realizar varias respiraciones profundas y conscientes, conectando de nuevo con tu estado interior. ¿Ha habido alguna variación en él? ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Cómo es tu estado físico, mental y emocional? A continuación, puedes conectar con la naturaleza que te ha acogido, que te acompañado, que te ha nutrido y sanado…siente su majestuosidad, su entrega… permite que brote de tu interior la gratitud, el reconocimiento hacia ella… Puedes darte las gracias a ti también por haberte regalado esta experiencia, por haberte cuidado.

 

En este mundo frenético que nos toca vivir, a veces lo esencial cuesta muy poco y sin embargo es muy importante.

Te invito a que pruebes y experimentes los baños de bosque y el mindfulness. Es un regalo para ti y te lo mereces!!

 

Te deseo que todo te vaya muy bien y tengas mucha salud.

Mª Pilar Biota

 

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